Cómo externalizar tu laboratorio I+D+I para desarrollar tus productos tecnológicos

July 11th, 2023

Aunque cada vez más empresas apuestan por la externalización de servicios tecnológicos para dirigir todos sus esfuerzos al centro de actividad del negocio y su crecimiento…

Estaremos de acuerdo en que la externalización de un laboratorio de I+D+I para desarrollar los productos tecnológicos de tu empresa puede parecer poco menos que un dolor de huesos (o muelas), pero en realidad no es para tanto.

Mira, verás.

El outsourcing tecnológico ofrece muchos beneficios a las empresas, sin importar su tamaño, porque es una herramienta que les permite seguir creciendo y generando más negocio, que al final es a lo que venimos. 

De hecho, se considera una de las grandes oportunidades para que las empresas puedan destinar un porcentaje muy elevado de su actividad a su campo de genialidad, delegando funciones específicas como el desarrollo de software, de hardware o de Inteligencia Artificial a otros profesionales.

O sea, que se acabó eso de tener un papel multifuncional dentro de la empresa cuando a ti lo que te gusta es el cara a cara con los clientes o pensar en estrategias de comunicación, por ejemplo.

Tú a lo tuyo, el equipo de I+D+I a lo suyo y aquí paz y después gloria.

Pero atiende porque hay mucho más que te beneficia.

¿Cuáles son las ventajas de externalizar tu laboratorio de I+D+I?


Muchas, porque una empresa que sabe cómo orientar bien sus esfuerzos y recursos, analizando procesos y mejorándolos, trabajando en su estrategia comercial y buscando la mayor eficacia de cada una de sus decisiones, tiene muchas posibilidades de éxito

Entonces, el hecho de derivar la parte tecnológica a un equipo que entiende del tema y que se va a preocupar por sacar todo el partido posible a los recursos de tu empresa, te va a permitir usar la innovación como palanca para petarlo.

O sea, que innovación y éxito van a ir de la mano..


¿Y cómo se innova?

Pues va a depender mucho de cada caso particular, pero algunas pistas son:

  • Buscar siempre mejoras en los procesos y productos.
  • Estudiar las principales tendencias e innovaciones del mercado.
  • Y tratando de implementar la mejor tecnología, los mejores profesionales y la mejor estrategia.

Así que, resumiendo, las ventajas de externalizar tu laboratorio de I+D+I son:

  • El aporte de flexibilidad.
  • La eficiencia de los procesos.
  • La mejora de la productividad.
  • La reducción del riesgo de inversión.
  • La mejora de la calidad del proceso.
  • El aumento de las ventas.

Y, como último apunte, solo nos queda decirte que gracias a este servicio externo se pueden reducir los costes de los procesos en los que interviene entre un 20% y un 60%.

Ahí queda eso.


O sea, que la externalización de la parte tecnológica de tu negocio te permite centrarte en el desarrollo del negocio, contando con un soporte profesional altamente especializado en el que delegar las tareas ajenas a tu puesto.

Vamos, que no serás solo tú quien se coma el tarro buscando esas soluciones innovadoras que te catapultarán al estrellato.




¿Y cuáles son los pasos para externalizar tu laboratorio de I+D+I?


Ahora viene lo bueno.

Para conseguir un buen match entre tú y tus proveedores, tendrás que hilar fino en los pasos que prevén a la colaboración final.

Pero no te asustes.

Ya verás como cuando llegues al final de este artículo tienes las ideas mucho más claras a la hora de iniciarte en un proceso como este.

A continuación te vamos a contar con detalle, paso a paso, cómo conseguir un partner para desarrollar esos productos tecnológicos que marcarán la diferencia en el mercado y que te traerán más de una alegría.

Son 7 pasos y, como es lógico, empezamos por el primero:

1- Define cuáles son los objetivos que tiene tu empresa


Parece de cajón, pero por experiencia te podemos decir que no lo es. 

A nosotros nos han llegado peticiones de presupuesto de personas que tienen el proyecto, tienen el dinero, pero no tienen ni idea de qué liebre persiguen. 


Sin los objetivos claros es mucho más difícil arrancar con una colaboración de este tipo. 


Es, literalmente, como si tuvieras un laboratorio lleno de personas en bata blanca y con gafas de protección, rodeados de probetas y materiales tóxicos, dando vueltas en círculos y sin instrucciones de ningún tipo, esperando a que alguien les diga…

“Oye, tú, mezcla eso con eso, a ver qué sale”.

Y no es lo suyo.

Por eso, antes de ponerse a buscar proveedores o potenciales laboratorios de I+D+I, es necesario tener un objetivo claro (o varios). 

Pero, ¿qué haces si no lo tienes y te cuesta la misma vida decidirte? 

Empezar por el principio: invierte en una consultoría tecnológica o una consultoría en innovación para determinar qué es exactamente lo que necesita tu negocio en este preciso momento de su trayectoria.




2- Evalúa a tus potenciales proveedores 


Dedica un tiempo prudencial a hacer una selección y evaluar cada una de las posibilidades, como si fueras parte del jurado de “Tú sí que vales”.

Tu primera tarea será hacer una lista con los posibles proveedores que te hacen tilín. Sondea el mercado, busca opiniones sobre cada uno de ellos, analiza su página web y haz la selección.

Para ello te recomendamos hacer un listado en Google Sheets o Excel donde incluyas tanto los nombres de las empresas proveedoras de I+D+I que te interesan y como una columna por cada uno de los requisitos que buscas.

Así, tras analizar a cada perfil, podrás ir haciendo check en ellos si van cumpliendo con lo que buscas.

Esta es una manera de ponértelo fácil a la hora de tomar la decisión de con cuál te quedas y, además, una buena técnica para no acabar con la cabeza como un bombo con tanta información.

Ahora, eso sí: sé exigente a la hora de plantear esos requisitos. Nada de escribirlos sin ton ni son para terminar antes.

Esta es (casi) la parte más importante a la hora de hacer la selección de tu partner tecnológico porque será lo que realmente haga que tengáis un match y trabajéis más que bien juntos.

Valora el presupuesto que tenéis, pero también su experiencia previa, su especialización, su ubicación, qué equipo tienen, su modus operandi y la confianza que te transmiten.

Porque ya sabes lo que dicen… sin confianza (¿o era tetas?), no hay paraíso.

3- Cúbrete las espaldas con el acuerdo de confidencialidad


Lo mismo que los anteriores: parece algo obvio, pero para algunos no lo es.

Da igual si eres emprendedor, si tienes una startup o si tu empresa ya está consolidada y facturando de lo lindo, los acuerdos de confidencialidad son básicos para todos.

Un acuerdo de confidencialidad, o NDA (non-disclosure agreement), se convierte ante esta situación en una herramienta más que valiosa y poderosa para garantizar la seguridad de la información más sensible de tu empresa.

Los famosos trapos sucios, las nuevas alianzas, próximos proyectos, inversiones… toda esa mandanga.

Así que, este tipo de documentos se utilizan cuando dos o más empresas empiezan a barajar contratos de distribución, fusiones entre compañías o proyectos colaborativos.

Y normalmente, este tipo de acuerdos suelen durar durante los períodos de negociación o incluso más, ya que tampoco existe la garantía de que los acuerdos entre empresas vayan a evolucionar de manera positiva.

No es la idea, pero del ser humano no te puedes fiar nunca al 100%.

Algunas preguntas interesantes para hacerte antes de elaborarlo son:

¿Qué datos de la empresa podrían vulnerar su funcionamiento de ser divulgados?
¿Qué posibilidades existen de experimentar una vulneración?
¿Cuál es el volumen de datos sensibles que se administran cada día/semana/es/año?
¿Qué empleados tienen acceso a información sensible?
¿Hay proveedores o clientes que también tengan acceso?




4- Negocia como si tu vida dependiera de ello


Ahora toca definir clara-mente los servicios que esperas recibir de este proveedor externo a tu empresa, pero también los plazos, los costes y cualquier otro aspecto relevante del contrato.  

No hay que dejar hilos sueltos. Si hay algo que deba ser modificado a la hora de la puesta en marcha, se podrá hacer sin problema.

Pero siempre, SIEMPRE, deberás asegurarte de que los términos y condiciones sean mutuamente beneficiosos y que se ajusten a tus necesidades.

En el arte de la negociación nadie nace aprendido, por eso es importante desarrollar esta capacidad para obtener las mejores condiciones para tu negocio.

Aun así, dicho lo anterior, permítete ser un poco flexible, sobre todo si estás tratando con un proveedor que ha trabajado en anteriores ocasiones contigo o que tiene un bagaje serio prestando este servicio de I+D+I.

Si la experiencia ha sido buena en el pasado, quizás puedas relajar tus condiciones y llegar a un acuerdo igualmente ventajoso.

Estos son los aspectos que, sí o sí, tendréis que negociar:

  • Precios.
  • Exclusividad.
  • Condiciones de pago.
  • Publicidad de tu marca en sus canales de comunicación como caso de éxito.
  • Control del proceso.


5- Elabora un buen plan del que no se quejarán


Aunque esto es algo que posiblemente te den hecho, está bien que tú tengas claro de qué forma te gustaría trabajar en este contexto.

Las buenas prácticas de gestión de proyectos te ayudan a cumplir con tus objetivos de manera exitosa.

Un plan de trabajo es un documento que reúne la información necesaria para llevar a cabo un proyecto, donde se definen bien los objetivos, los procesos y los tiempos de entrega. 

Es una herramienta que sirve como guía y establece estrategias que permiten alcanzar objetivos mediante la colaboración y el trabajo en equipo.

Un ejemplo de los elementos que debería incluir un plan de trabajo son: 

  • Objetivos.
  • Recursos.
  • Personas.
  • Línea de tiempo.
  • Análisis DAFO.
  • Revisión.


6- Supervisa el proceso sin ser un obseso



Sobre todo si quieres enterarte de lo que está pasando a tu alrededor, pero tampoco te pases. 

Es decir, que actúes como espectador y permitas al equipo externo contratado hacer su trabajo, que para eso son los expertos, ¿no?

Ahora, teniendo esto en cuenta, es conveniente que mantengas una supervisión cercana durante todo el proceso de externalización.

Haz el esfuerzo de estar presente en las reuniones periódicas con el proveedor para revisar el avance y resolver cualquier duda o problema que pueda surgir durante el proceso.

Y además, asegúrate de que se cumplan los plazos y los estándares de calidad establecidos.


7- Llegada a meta y evaluación final


Una vez que el proveedor externo haya completado el desarrollo de los productos tecnológicos que encargaste, te toca evaluar los resultados obtenidos. 

Comprueba si se han cumplido esos objetivos marcados y tan bien definidos del primer punto y realiza las pruebas y análisis necesarios para garantizar la calidad y el rendimiento de los productos desarrollados.

Y como guinda del pastel, sé de esos clientes que dan feedback a sus proveedores para que estos siempre puedan seguir mejorando o para que sepan que lo están haciendo bien, o muy bien. 

Recuerda que detrás de cada empresa, por muy grande que sea, siempre hay personas y el trato humano se agradece mucho.


Conclusión

Este paso a paso es un proceso general, o sea que puedes variarlo en función de tus necesidades y circunstancias específicas, obviamente.

Lo que sí te recomendamos es que cuentes con asesoramiento legal especializado en el área de externalización de laboratorios de I+D+I para asegurar el éxito del proceso.

Y si tras leer este artículo te ha picado el gusanillo y quieres que te contemos cómo podemos ayudarte desde Neurafy apoyándote en la parte tecnológica de tu empresa, solo tienes que pedírnoslo. 




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Si tienes sugerencias, dudas o alguna aportación interesante a este tema, te leemos en comentarios.

¡Hasta pronto!



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